Notas del Editor

HEATHER “LUCKY” PENNEY

A medida que pasa el tiempo de aquella fatídica mañana del 9 – 11, se siguen conociendo historias sumamente conmovedoras, esta es una de ellas…”

Por Juan Carlos Maimone

Heather “Lucky” Penney asistía a una reunión informativa matutina en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, planificando un mes de entrenamiento rutinario. Alguien se asomó a la sala y gritó: Un avión acababa de chocar contra el World Trade Center, unos minutos más tarde, otro aviso. Un segundo avión y un tercero se dirigía a Washington

El entonces coronel Marc Henry Sasseville (hoy Teniente General de la Fuerza Aérea norteamericana) cruzó la mirada con ella desde el otro lado de la sala: “Lucky, vienes conmigo…?” No hubo respuesta, “Lucky” ya corría su lado.

Había un problema. Los F-16 de la base Andrews no estaban armados y hacerlo requería casi una hora. Washington no disponía de ese tiempo. Entre sus dos aviones sumaban 105 proyectiles de práctica y ni un solo misil. Así que resolvieron que los propios aviones serían las armas. Decidieron el plan mientras se ponían el equipo. Sasseville dijo: “Yo embestiré la cabina de mando…”. Penney eligió la cola…

Tenía 25 años. Nunca había realizado una salida de emergencia en su vida. No obstante, mientras corría hacia su avión, gritaba al personal de tierra que retiraran los calzos. ” Sinceramente creí que aquella iba a ser la última vez que despegaba…” dijo más tarde.

A las 10:42 am. Estaban en el aire. Volaban en círculos sobre Washington, buscando un Boeing 757 en un cielo que de repente estaba más vacío que nunca. 90 minutos, nada… Nada porque todo había terminado. El vuelo 93 de United Airlines se había estrellado en un campo cerca de Shanksville a las 10:03, casi 40 minutos antes de que sus aviones despegaran. Los pasajeros lo habían logrado por sí mismos.

Más tarde, Penney hizo los cálculos y esa idea nunca la ha abandonado: Sin aquellos pasajeros, el avión comercial habría llegado a Washington antes incluso de que los cazas despegaran. Pasó el resto del día en el aire y esa misma tarde, fue parte de la escolta que trajo al Air Force One de regreso a casa.

Heather lleva 25 años negándose a ser llamada heroína. La misión fracasó, dice ella. Los pasajeros hicieron aquello que ella solo había estado dispuesta a hacer. “Los verdaderos héroes son los pasajeros del vuelo 93”, afirma. “Yo solo fui una testigo accidental de la historia…”.

No Heather; en nuestras vidas de pilotos militares la primera letra es la “P” de pasión, sobre todo, cuando se nos convoca ante una circunstancia extraordinaria, no hablamos de aquello que nos impulsa a superar las expectativas y a rendir bajo presión, simplemente ese algo navega por adentro, se vive y tú aprendiste rápido la lección. Eras apenas una joven Teniente que sabías para que habías nacido y ante que circunstancia deberías ofrendar tu vida.

Querida amiga y colega; tu eres una heroína en tiempo real, un ejemplo de vida. Salud “Lucky” …!

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